Massive Attack, Heligoland (2010)

Por Jorge el January 15, 2010 Archivado en Análisis de Álbumes, Nuevos Lanzamientos

Mas­sive attack

Heligoland

Pub­li­cado: 08/02/2010
Vir­gin Records

65/100

Al fin, por fin ten­emos en nues­tras manos el nuevo disco de Mas­sive Attack: Heligoland. La espera se ha hecho larga, tras retra­sos y nuevas graba­ciones, pero luego de 7 años (demasi­ado tiempo) podemos escuchar nuevo mate­r­ial del grupo de Bris­tol, actual­mente for­mado por Robert del Naja y Grant Marshal.

Las com­para­ciones son odiosas, pero en este caso, que aparezca el nom­bre de Por­tishead es impre­scindible. Las car­reras de ambos gru­pos, siem­pre han ido unidas de la mano bajo una misma eti­queta musi­cal: Trip-hop. No solo eso, ambos gru­pos son de la misma ciu­dad, y ambos gru­pos han tar­dado muchísi­mos años en sacar nuevo mate­r­ial. La cuestión era como ren­o­varse. Así, Por­tishead, dejó de lado el extinto sonido trip-hop y se rein­ventó con Third, un mar­avil­loso tra­bajo que de nuevo les situó en la lista de gru­pos innovadores.

Mas­sive Attack ha optado por con­tin­uar con el mismo sonido. Bien, no exac­ta­mente el mismo, pero muy pare­cido. El resul­tado no ha cumplido las expec­ta­ti­vas y “Heligoland” es un disco muy dilu­ido, sin ninguna can­ción gan­cho y anclado en el pasado. Pero no todo son malas noti­cias. La pareja de Bris­tol siem­pre han sido buenos com­pos­i­tores de can­ciones y ambi­entes oscuros, y en ésta ocasión, tam­bién lo han con­seguido en algunos momen­tos del disco.

Heligoland, es el nom­bre de una pequeña isla de Ale­ma­nia en el Mar del Norte (se rumorea que sería la cor­re­spon­den­cia real de la prisión de Azk­a­ban de Harry Pot­ter…) y ha sido elegido tam­bién como nom­bre del quinto disco ofi­cial de la banda, for­mado por 10 can­ciones. De nuevo cuen­tan con múlti­ples colab­o­ra­ciones como los ya clási­cos Horace Andy o Hope San­doval, y algu­nas nuevas como Damon Albarn y Tunde Adebimpe.

Pray For Rain abre el disco, con una primera parte repet­i­tiva y monó­tona, y una segunda parte muchísimo más atrac­tiva, cuando el ritmo se acel­era y Ade­bimpe da rienda suelta a su voz, para de nuevo volver al ini­cio. Babel cuenta con Mar­tina Top­ley, y es de las más rít­mi­cas del disco, y de las más que efec­tos sonoros plantea, aunque sean en segunda línea. Split­ting The Atom es uno de los momen­tos buenos del tra­bajo, tam­bién es cuando hace acto de pres­en­cia la sin­gu­lar voz de Horace Andy, y tiene un aire a algu­nas can­ciones del disco Pro­tec­tion, el más elec­trónico del grupo.

De nuevo es Horace Andy el mae­stro de cer­e­mo­nias en Girl I Love You una can­ción oscurísima, como decía un amigo mío “como cam­i­nando por un calle­jón por la noche”. Va subi­endo de inten­si­dad gra­cias a los sonidos de viento y al final resulta muy efec­tiva. Psy­che por con­tra, no aporta casi nada y se queda en un intento de buena can­ción, que podría haber mejo­rado dán­dole más juego al efecto elec­trónico de fondo. Flat Of The Blade tam­poco logra trans­mi­tir nada. Demasi­ado lenta, incluso para ellos, y demasi­ado monótona

Pero de nuevo, el disco coge altura con la pre­ciosa Par­adise Cir­cus, sin­gle de pre­sentación y con vídeo polémico con esce­nas de sexo explíc­ito. Pero a parte de la anéc­dota, la can­ción es del­i­cada y dulce, tanto en los rit­mos de pal­mas y los vio­lines como en la frágil voz de Hope San­doval. Quizás éste era el sonido que debía haber tomado el grupo para todo el disco. Rush Minute me ha recor­dado mucho al sonido de Radio­head, con esos pianos mis­te­ri­oros de fondo y clicks elec­tróni­cos. Damon Albarn logra una buena can­ción con Sat­ur­day Comes Slow, con bas­tante sen­timiento y algo de gui­tar­ras, raro en la formación.

Eso si, el tema que cierra el disco es fab­u­loso. Atlas Air es una grandísima can­ción, digna de los mejores Mas­sive attack. Voces sug­er­entes, rit­mos movi­dos que se acel­eran y se fre­nan, y una melodía final que se queda grabada.

Heligoland tiene 3 can­ciones fab­u­losas: Par­adise Cir­cus, Atlas Air y Split­ting The Atom. El resto, se queda a mitad de algo que podía haber sido muy bueno, con lo que el resul­tado final es agridulce. Demasi­ada espera para tan poco resul­tado. Una lás­tima.

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