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Massive attackHeligolandPublicado: 08/02/2010 65/100 |
Al fin, por fin tenemos en nuestras manos el nuevo disco de Massive Attack: Heligoland. La espera se ha hecho larga, tras retrasos y nuevas grabaciones, pero luego de 7 años (demasiado tiempo) podemos escuchar nuevo material del grupo de Bristol, actualmente formado por Robert del Naja y Grant Marshal.
Las comparaciones son odiosas, pero en este caso, que aparezca el nombre de Portishead es imprescindible. Las carreras de ambos grupos, siempre han ido unidas de la mano bajo una misma etiqueta musical: Trip-hop. No solo eso, ambos grupos son de la misma ciudad, y ambos grupos han tardado muchísimos años en sacar nuevo material. La cuestión era como renovarse. Así, Portishead, dejó de lado el extinto sonido trip-hop y se reinventó con Third, un maravilloso trabajo que de nuevo les situó en la lista de grupos innovadores.
Massive Attack ha optado por continuar con el mismo sonido. Bien, no exactamente el mismo, pero muy parecido. El resultado no ha cumplido las expectativas y “Heligoland” es un disco muy diluido, sin ninguna canción gancho y anclado en el pasado. Pero no todo son malas noticias. La pareja de Bristol siempre han sido buenos compositores de canciones y ambientes oscuros, y en ésta ocasión, también lo han conseguido en algunos momentos del disco.
Heligoland, es el nombre de una pequeña isla de Alemania en el Mar del Norte (se rumorea que sería la correspondencia real de la prisión de Azkaban de Harry Potter…) y ha sido elegido también como nombre del quinto disco oficial de la banda, formado por 10 canciones. De nuevo cuentan con múltiples colaboraciones como los ya clásicos Horace Andy o Hope Sandoval, y algunas nuevas como Damon Albarn y Tunde Adebimpe.

Pray For Rain abre el disco, con una primera parte repetitiva y monótona, y una segunda parte muchísimo más atractiva, cuando el ritmo se acelera y Adebimpe da rienda suelta a su voz, para de nuevo volver al inicio. Babel cuenta con Martina Topley, y es de las más rítmicas del disco, y de las más que efectos sonoros plantea, aunque sean en segunda línea. Splitting The Atom es uno de los momentos buenos del trabajo, también es cuando hace acto de presencia la singular voz de Horace Andy, y tiene un aire a algunas canciones del disco Protection, el más electrónico del grupo.
De nuevo es Horace Andy el maestro de ceremonias en Girl I Love You una canción oscurísima, como decía un amigo mío “como caminando por un callejón por la noche”. Va subiendo de intensidad gracias a los sonidos de viento y al final resulta muy efectiva. Psyche por contra, no aporta casi nada y se queda en un intento de buena canción, que podría haber mejorado dándole más juego al efecto electrónico de fondo. Flat Of The Blade tampoco logra transmitir nada. Demasiado lenta, incluso para ellos, y demasiado monótona
Pero de nuevo, el disco coge altura con la preciosa Paradise Circus, single de presentación y con vídeo polémico con escenas de sexo explícito. Pero a parte de la anécdota, la canción es delicada y dulce, tanto en los ritmos de palmas y los violines como en la frágil voz de Hope Sandoval. Quizás éste era el sonido que debía haber tomado el grupo para todo el disco. Rush Minute me ha recordado mucho al sonido de Radiohead, con esos pianos misterioros de fondo y clicks electrónicos. Damon Albarn logra una buena canción con Saturday Comes Slow, con bastante sentimiento y algo de guitarras, raro en la formación.
Eso si, el tema que cierra el disco es fabuloso. Atlas Air es una grandísima canción, digna de los mejores Massive attack. Voces sugerentes, ritmos movidos que se aceleran y se frenan, y una melodía final que se queda grabada.
Heligoland tiene 3 canciones fabulosas: Paradise Circus, Atlas Air y Splitting The Atom. El resto, se queda a mitad de algo que podía haber sido muy bueno, con lo que el resultado final es agridulce. Demasiada espera para tan poco resultado. Una lástima.







