escrito por MrCat el Tuesday, 11 de June del 2013
A quien se le ocurriera que para lo único que podría servir ya la cultura en España era para recaudar, y que tal recaudación sería más efectiva si, aun en periodo de crisis económica, subieran los impuestos en este tipo de iniciativas, creo que francamente no lo pensó dos veces. O sí. Qué mejor manera de castigar a las salas de conciertos, concertistas, y público, junto a garabateros, titiriteros, gente que solo come y que no siembra su propia comida, que asumiendo como lujo su oficio y alejarlo de su publico real, no del que pueda pagar sus entradas sino del que realmente acudiría si tuviera posibilidades.
Hoy anuncia su cierre la mítica sala Nasti de Madrid, antes sala Maravillas, uno de los locales con mayor historia, personalidad y solera del barrio de Malasaña tras 13 años de actividad ininterrumpida.

Grandes grupos del underground de este país y el extranjero han pasado por su pequeño gran escenario, y tras varias luchas ganadas o empatadas tratando de sobrevivir parece que llega el final.
Hoy que publicaciones de referencia nacional mencionan que desde Septiembre a Diciembre de 2012, con la subida del IVA cultural descendía la afluencia de público en estas actividades un 30%, también anuncia una de las salas más auténticas de Madrid su cierre en las redes sociales.
Se ha especulado mucho sobre el tema pero la verdad es que esto se acaba amigos, cerramos el próximo 27 de julio, trece años dándolo todo. Cambios de aforo, ley antitabaco, dos policías, subida de impuestos… Jugar a vivir en Madrid cada vez es más difícil, las pantallas que tenemos que pasar para seguir adelante cada vez son más complicadas – hay muchos malos– y al final nos hemos quedado sin vidas. Y no tenemos monedas para más partidas. Nos lo hemos pasado muy bien y lo que hemos hecho ha sido con la mejor intención pero ya toca pasar a otra cosa. Los tiempos cambian y nosotros también.
Mil millones de gracias a todos, de corazón.
Hasta siempre”.
Será por el cariño que le guardo personalmente a la sala, como a algunas otras, a sus parroquianos y pastores, a su música, club, a sus habituales y esporádicos. Puede que solo sea despecho, o amor de tio permisivo a sobrino castigado. Puede que haya alguna razón por la que escribir esto por aquí, o no, pero ojala alguien lo tome como lo que pretendía parecer; un homenaje a los que pretendieron ser y no les dejaron, a los que lucharon por seguir siendo y no se lo permitieron, a los que consiguieron serlo y permanecerán en nuestra memoria.
Por Màrius en Placebo: adelanto de su nuevo disco.